RELACIONES PÚBLICAS: NUEVO PODER ADMINISTRATIVO

Teobaldo de Souza Andrade

 En todas las épocas, siempre existió una forma de poder. Por fuerza de sus pro-pias necesidades, las sociedades humanas tienen reconocida la existencia del Estado, como necesaria y cierta, para garantía de su supervivencia. Paralelamente, el reconoci-miento de la autoridad es consecuencia también de los intereses y de la razón, pues los hombres constatan y comprenden las ventajas que les son proporcionadas por el mando consentido.

En el concepto moderno, la soberanía es un poder supremo, pero no es arbitrario y sin limites. Es un poder supremo, desde que la soberanía es inseparable del propio pueblo, del cual emana en el instante en que este manifiesta su voluntad al escobar sus gobernantes. Además, el Estado es un sistema de equilibrio, que respeta y admite las li-mitaciones con el beneplácito de los ciudadanos.

 

El poder político no es la única forma de autoridad que existe en la sociedad humana. El poder económico, por ejemplo, puede coexistir con el poder político o mismo sustituirlo. Es cierto que el predominio de cualquier tipo de poder que no sea el político, constituye distorsión seria, que puede provocar el desequilibrio o la desfiguración del con-cepto democrático.

Es importante observar que el poder no es sinónimo de tiranía. El poder es la rea-lización de propósitos; es un órgano llamado a ejercer funciones determinadas. Así, el Estado tiene soberanía para ejercer actividades administrativas, legislativas y judiciales. Su objetivo es la tutela y la satisfacción del interés público.

Entendemos, inicialmente, que los órganos establecidos por el Estado para la consecución de sus fines específicos constituye, en su conjunto, la Mamada Administra-ción Pública.

No se puede negar que el Estado en nuestros días, no es solamente el repartidor de justicia, o defensor de la soberanía interna y externa, el legislador o guardián de las libertades públicas y privadas. El es, igualmente, el empresario, el banquero, el agricultor, el industrial, coordina y practica una serie amplia de actividades antes dejadas a la inicia-tiva privada.

Administración, en su significado contemporáneo, abarca, no solo a los servicios públicos, mas también a las empresas privadas. De ese modo, cualquier emprendimiento de orden administrativo requiere planeamiento, organización, toma de decisiones, direc-ción y control, además de coordinación. En lo que se refiere a la acción administrativa, los principios generales son idénticos, tanto para las instituciones públicas, como para las empresas particulares.

A la Administración Pública cabe la tarea de promover el progreso social, por meio de la identificación y selección de metas de interés público, que van a afectar a toda una Nación. Compete todavía a la Administración Pública estimular y motivar a las em-presas privadas, en el sentido de que sean alcanzados los fines propuestos. Compete a ella, igualmente, orientar y coordinar las actividades de empresas, grupos y ciudadanos en la realización de los objetivos comunes. En consecuencia, las controversias públicas serán más constantes, soluciones nuevas serán deseadas, complejidades y necesidades crecerán, en fin, una gama enorme de problemas estarán presente, exigiendo que la Ad-ministración Pública mantenga permanente diálogo con todo el pueblo, en todas sus áreas de actuación.

 

NUEVO PODER ADMINISTRATIVO

 

En el campo de los Negocios Públicos, además de los Poderes de Estado, están presentes los Poderes Administrativos. Algunos estudiosos denominan esos poderes ins-trumentales, distinguiéndolos así de los poderes orgánicos o estructurales (Legislativo, Judicial y Ejecutivo). Los poderes Administrativos o Instrumentales son indispensables para la realización del bien común, a través de la gestión de los bienes e intereses públi-cos.

El Administrador Público tiene necesidad de medios hábiles, muchas veces autori-tarios, para la consecución de sus objetivos. La política gubernamental, determinada por los Poderes del Estado, solamente encontrará su realización y sentido práctico, mediante el empleo de los Poderes Administrativos.

En el Estado de Derecho, los Poderes Administrativos, aun que autoritarios y a veces discriminatorios, no pueden exceder los límites de la legalidad, so pena de configu-rarse el abuso o desvío de poder. Además de eso, esos Poderes tienen que atender a los fines legítimos del Estado, de los cuales son los instrumentos, según los preceptos de la ley y de la ética administrativa.

Los Poderes Administrativos pueden ser clasificados, según el Prof. Helly Lopes Meirelles, en:

  • Poder Vinculado;
  • Poder Discriminatório;
  1. Poder Hierárquico;
  • Poder Disciplinar;
  • Poder Reglamentar;
  1. Poder de Policía.

 

Para facilitar la acción de esos Poderes Administrativos, proponemos la creación de un nuevo Poder Administrativo, que Mamaríamos de Poder Controversial.

Es necesario que se entienda poder como atribución para ejecutar una acción con eficacia y no como fuerza o autoridad absoluta. Poder Administrativo significa capacidad y aptitud para satisfacer determinada finalidad, por intermedio de la acción conjugada.

Los detentores del Poder Administrativo necesitan deter habilidad para levantar controversias, discutirlas, interpretarlas, y definirlas, asumiendo así la responsabilidad por el encaminamiento de las soluciones y alternativas, en procura de una actitud común, ex-presada por una toma de decisión o una opinión colectiva.

Por otro lado, es indispensable advertir que el Poder Administrativo tiene el man-do como el ejercicio normal de la autoridad, basado esencialmente en la opinión pública. No se puede olvidar tampoco que la acción conjugada – como forma de comportamiento coletivo resultante de la finalidad común – es el esfuerzo deliberado y desarrollado por personas de un grupo, que refleje las expectativas de los miembros de ese mismo grupo.

Esas expectativas deben ser traducidas en realidades a fin de alcanzar la “evi-dencia pública”, por medio de instrumentos adecuados y legítimos, entre los cuales colo-camos sobre todo a las Relaciones Públicas, como un nuevo Poder Administrativo del Estado, a ser destacado, estudiado y metodizado, por un nuevo campo en la Administra-ción, o sea, la Administración de la Controversia Pública, en franco desarrollo en los Esta-dos Unidos de América y en algunos países de Europa. Entendemos Relaciones Públicas como la actividad capaz de formar públicos y consecuentemente Negar a la opinión públi-ca real, teniendo en vista la meta última de Relaciones Públicas, que es la armonía de los intereses públicos y privados, en dirección al bien común.

Para nosotros, la controversia y su análisis constituyen la determinante inicial y decisiva para el desarrollo del proceso formador de públicos y de la opinión pública. Es tarea del profesional de RR.PP. – urgente e indeclinable – tratar de llamar de atención de los administradores en general hacia la importancia de esa actividad, como un método, o mejor como un poder instrumental, para la formación de los grupos, ligados directa o indi-rectamente al Estado, y a las Empresas y la transformación de esos grupos en auténticos públicos de la Administración Estatal y Privada.

Las RR.PP., en cumplimiento de sus funciones generales de asesoría, investiga-ción, planeamiento, ejecución (comunicación) y evaluación, ofrecen condiciones, princi-pios y técnicas para el diálogo planificado y permanente entre las organizaciones públicas y privadas y los grupos a ellas ligados.

Como instrumental de la controversia y del diálogo, las RR.PP. presentan condi-ciones para que todos los grupos ligados a la Administración Pública y Privada pueden levantar problemas y discutirlos con el Estado y Empresariado en busca del denominador común, sobre bases racionales y no solamente emocionales. Los públicos, como forma de comportamiento colectivo, representan acciones espontáneas en estado de satisfacción racional, al contrario de las multitudes y masas, que son traducidas por acciones elemen-tales practicadas en estado de excitación.

 

ADMINISTRACIÓN DE LA CONTROVERSIA PÚBLICA (ACP)

 

En la reunión anual de la PRSA, realizada en San Diego, en noviembre de 1977, fue colocado como uno de los ítems de discusión temas relacionados con la Administra-ción de la Controversia Pública. Es interesante observar que W. Howard Chase, que fue Presidente de la PRSA, hace quince anos que viene dirigiendo el Instituto de Administra-ción de Temas Controvertidos de Interés Público, en la Facultad de Administración de Negocios de la Universidad de Connecticut (EE.UU.).

El nexo entre RR.PP. y Controversias Públicas no es reciente en los EE.UU., Da-vid Finn, en artículo publicado en Public Relations Quarterly, ya en 1972, llamaba la aten-ción de los profesionales de RR.PP. sobre la importancia del estudio de las grandes cues-tiones de interés social. Escribía él: “Profesional de RR.PP. no es más, fundamentalmen-te, un comunicador; él es una especie de moderador, que trabaja tratando de prevenir y evitar crisis”.

Es ese orden de ideas, D. Finn comentaba que la tarea principal del profesional de RR.PP. era la de establecer y mantener un proceso para modificar opiniones, proceso ése que se volvía, a cada día que pasaba, mucho más importante para todos los que mili-taban en el campo de las RR.PP.. Para eso, los relacionistas públicos deberían preocu-parse menos de las técnicas y más con los puntos de vista frente a las controversias le-vantadas. Y concluía: “En los próximos anos, los profesionales de RR.PP. serán capaces de dar importantes contribuciones para la humanidad, no en el sentido de volverse gran-des persuasores – como se piensa hoy – sino a ayudar a los otros y a nosotros mismos a actuar, a estudiar y a reunirse en busca de nuevas soluciones para los profundos proble-mas que todos nosotros estamos enfrentando”.

Hoy, la actividad de Relaciones Públicas no se restringe a las técnicas de comu-nicación. El papel del profesional de RR.PP. es mucho más amplio y complejo. El no pue-de estar preocupado con meras imágenes de sus organizaciones públicas o privadas. Tiene necesidad de, mediante conceptos e ideas, establecer actitudes y opiniones, resul-tantes de debates sobre temas controvertidos de interés colectivo. El relacionista público es el representante de los públicos frente a los altos gobernantes o a la alta dirección, presentando las controversias, proveyendo informaciones con respecto a ellas, creando condiciones para la discusión, para que por la formación de públicos, las empresas en general puedan llegar a un área de “entendimiento común”. Actualmente, el ser humano es más educado, más informado y posee mejores patrones culturales y consecuentemen-te es más cauteloso al aceptar la percepción meramente sensorial (imagen). No se puede más admitir al profesional de RR.PP. como eximio “mercador de imágenes” o simples au-xiliares de “Marketing”.

Entendemos que la Administración de Controversias Públicas abre nuevas pers-pectivas para los relacionistas, en su campo de actuación, principalmente en la Adminis-tración Directa e Indirecta, dándoles conocimientos y técnicas para la utilización correcta del Poder Administrativo Controversial. A ACP creara condiciones para que los profesio-nales de RR.PP., en la área gubernamental, pueden participar, de modo permanente y significativo, en las tomas de decisión de los altos escalones de la Administración Pública. Ese nuevo campo de la Administración, innegablemente, oriundo de las Relaciones Publi-cas, permitirán a los relacionistas públicos un mejor trabajo de asesoría y de investigación en sus funciones, transformándolos de superficiales ejecutantes de comunicación en au-ténticos administradores de RR.PP.

[1]  Libre-Docente de ECA/USP (Brasil). Consejero Consultivo de la FIARP.

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